Explora las preguntas frecuentes sobre lubricantes y aprende sobre el cuidado de tu vehículo

Para aprender de aceite de motor se debe comenzar con algunos conceptos básicos como viscosidad, grados y especificaciones, entre otros. Si no encuentras la respuesta que estás buscando, no dudes en comunicarte con nosotros al 600 200 02 02

La viscosidad mide qué tan fácil o difícil fluye un líquido. Un líquido de baja viscosidad fluye con facilidad (como el agua), mientras que uno de alta viscosidad es más espeso y fluye con más lentitud (como la miel).

En los aceites de motor, la viscosidad se expresa con códigos como 5W-30 o 10W-40:

  • El primer número (seguido de la “W”) indica el comportamiento del aceite en frío: cuanto menor sea el número, mejor fluirá el aceite al arrancar el motor en días fríos.
  • El segundo número indica la viscosidad cuando el motor está a temperatura normal de funcionamiento. Un número más alto significa un aceite más espeso a altas temperaturas.

La viscosidad correcta es clave porque el aceite debe fluir con facilidad cuando el motor está frío (para protegerlo al arrancar) y no adelgazarse demasiado cuando está caliente (para evitar el contacto directo entre las piezas metálicas). Por eso existen los aceites multigrados, que están diseñados para adaptarse a ambas condiciones.

Los aceites multigrados (por ejemplo, 0W-20 o 5W-30) tienen un índice de viscosidad alto, lo que los hace más versátiles. Los aceites monogrado (como SAE 30 o SAE 40) tienen un índice de viscosidad más bajo y están pensados para condiciones de temperatura más estables.

Consulta siempre el manual de tu vehículo para saber qué viscosidad recomienda el fabricante.

El aceite del motor se degrada con el uso: acumula partículas de suciedad, sus aditivos se agotan y puede oxidarse o espesarse, perdiendo su capacidad de proteger el motor. Por eso es necesario cambiarlo de forma regular, antes de que el nivel de contaminación cause daños.

Como referencia general:

  • Aceites convencionales: cada 5.000 a 10.000 km.
  • Aceites sintéticos: hasta 15.000 km.

Sin embargo, estas cifras pueden variar según el año y modelo del vehículo, el estilo de manejo y las condiciones de uso (por ejemplo, quienes conducen mucho en ciudad o en condiciones severas deberían cambiar el aceite con mayor frecuencia).
Siempre revisa el manual de tu vehículo para conocer el intervalo exacto recomendado por el fabricante.

  1. Estaciona el vehículo en una superficie plana, apaga el motor y espera entre 3 y 4 minutos para que el aceite se asiente.
  2. Ubica la varilla medidora de aceite, sácala, límpiala con un trapo y vuelve a insertarla completamente antes de tomar la lectura.
  3. Saca la varilla nuevamente y observa el nivel. Si está por debajo del máximo, agrega aceite según las indicaciones del manual.
  4. Retira la tapa de llenado de aceite (ubicada en la parte superior del motor), añade la cantidad necesaria y vuelve a colocar la tapa.
  5. Espera 60 segundos para que el aceite se distribuya, luego vuelve a medir con la varilla. Agrega más si es necesario.

Los aceites minerales se obtienen del petróleo crudo refinado. Son más económicos, pero requieren cambios más frecuentes y tienen un desempeño más limitado en condiciones extremas.

Los aceites sintéticos, en cambio, están diseñados y fabricados en laboratorio con moléculas más uniformes y controladas. Esto les permite:

  • Fluir mejor a bajas temperaturas, protegiendo el motor desde el arranque.
  • Mantener su viscosidad adecuada a altas temperaturas.
  • Resistir mejor la oxidación y los depósitos.
  • Durar más entre cambios, lo que puede traducirse en menor costo a largo plazo.

También existen los aceites semisintéticos, que combinan bases convencionales con componentes sintéticos, ofreciendo un punto intermedio en precio y rendimiento.
Para saber cuál es el tipo de aceite adecuado para tu vehículo, consulta el manual del fabricante.

Son estándares de calidad establecidos por organizaciones especializadas para clasificar los aceites de motor según su nivel de rendimiento y protección.

  • API (American Petroleum Institute): usa un código de dos letras. Los aceites para motores a gasolina comienzan con S, como SQ o SP. Los aceites para motores diésel comienzan con C. La segunda letra indica el nivel de calidad, en orden alfabético progresivo (por ejemplo, SQ es superior a SP).
  • ACEA (Association des Constructeurs Européens d'Automobiles): clasifica los aceites pensando especialmente en vehículos europeos y sus condiciones de uso.

Estas especificaciones son reconocidas por los fabricantes de automóviles y, en muchos casos, desarrolladas en conjunto con ellos. Verifica siempre que el aceite que uses cumpla con las especificaciones indicadas en el manual de tu vehículo.

En una emergencia es posible mezclar aceites de la misma viscosidad y especificación, pero no es una práctica recomendable de forma habitual. Distintas marcas pueden usar paquetes de aditivos diferentes que podrían no ser completamente compatibles entre sí.
Lo ideal es usar siempre el mismo tipo y marca de aceite, y realizar cambios completos en los intervalos recomendados.

El color del humo puede darte pistas importantes sobre el estado de tu motor:

  • Humo azulado o azul/negro: puede indicar que el aceite se está quemando junto con el combustible. Las causas posibles incluyen pistones desgastados o un aceite con viscosidad demasiado baja.
  • Humo negro: señal de que se está quemando un exceso de combustible.
  • Humo blanco (ocasional): suele ser normal cuando el motor está frío, ya que es la humedad del sistema de escape quemándose. Sin embargo, si el humo blanco es abundante y persiste, podría indicar una fuga interna de líquido refrigerante (anticongelante).

Si notas alguno de estos síntomas de forma frecuente o intensa, lleva tu vehículo a un taller
para una revisión.

Esta luz puede activarse por varias razones: nivel de aceite bajo, falla en la bomba de aceite, sensor de presión defectuoso, bloqueo en el circuito de aceite, o formación excesiva de espuma en el aceite, entre otras.
En cualquiera de estos casos, apaga el motor lo antes posible y lleva el vehículo a un taller. Continuar conduciendo con baja presión de aceite puede causar daños graves e irreversibles en el motor.

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